La Sala I de la Cámara de Apelaciones y Garantías en lo Penal de Morón analizó el uso de inteligencia artificial (IA) generativa en un recurso presentado por la defensa de uno de los imputados y sostuvo que su utilización no constituye, por sí sola, una causal de nulidad procesal.
La cuestión surgió a partir de la inclusión, en el recurso, de fragmentos de una conversación con un sistema de IA, entre ellos: instrucciones para reformular agravios, sugerencias para organizar los argumentos y parte de una respuesta generada por la herramienta. El tribunal consideró que esos elementos permitían tener por objetivamente acreditado el uso de IA y advertir que parte de la interacción había sido incorporada al escrito “sin depuración profesional suficiente”.
No obstante, señaló que los elementos disponibles no permitían determinar qué herramienta de IA se había utilizado, qué proporción del escrito había sido generada con ella, si había existido intención de engañar, si la estrategia defensiva había sido enteramente delegada ni si todas las afirmaciones y citas del recurso eran falsas. La Cámara distinguió así entre el empleo de estas herramientas y la incorporación de sus resultados sin una revisión adecuada. El problema, sostuvo, no radica en el uso de IA −que carece de una prohibición general−, sino en adoptar sus resultados sin la verificación, validación y depuración exigibles.
La Cámara también examinó las reglas del Código Procesal Penal bonaerense sobre la admisibilidad de los recursos y las nulidades. Recordó que sus artículos 433 y 442 exigen la exposición de agravios específicos y sus fundamentos, pero sostuvo que el cumplimiento de esos requisitos debe evaluarse según el contenido del escrito y su aptitud para cuestionar la decisión impugnada y no por el método empleado para redactarlo. En consecuencia, el uso de IA no constituye una causal autónoma de nulidad, cuya procedencia requiere fundamento normativo y la acreditación de un perjuicio concreto.
En cuanto a las citas jurisprudenciales, el tribunal advirtió que una referencia que no puede identificarse ni verificarse no puede emplearse como autoridad para respaldar un argumento, aunque esa irregularidad no permite presumir que todo el recurso sea ficticio. Asimismo, con remisión a un precedente, señalo que la eventual inadmisibilidad del recurso debe fundarse en la insuficiencia de sus agravios y no en la mera sospecha de que se utilizó inteligencia artificial.
El pronunciamiento delimita así las implicancias procesales del uso de IA generativa en la práctica jurídica. Si bien estas herramientas pueden asistir en la elaboración de escritos, su utilización no desplaza la responsabilidad del abogado por la fundamentación de sus planteos ni por la verificación de las fuentes invocadas.
Por Diego Fernández, Gustavo P. Giay y Manuela Adrogué
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