El fideicomiso de garantía se ha consolidado en Argentina como un instrumento jurídico de uso creciente, ofreciendo ventajas competitivas frente a garantías tradicionales como la hipoteca o la prenda.
En esencia, el fideicomiso de garantía asegura el cumplimiento de una obligación mediante la transferencia de activos. El fiduciante (deudor de la obligación principal) transmite la propiedad fiduciaria de un bien o conjunto de bienes a un fiduciario. Este último asume el compromiso de conservarlos y, ante un eventual incumplimiento, liquidarlos para que el beneficiario (acreedor) perciba su acreencia. Si la obligación se cumple puntualmente, los bienes son restituidos al fiduciante, si no se cumplen se activa la liquidación de la garantia.
El Código Civil y Comercial de la Nación (CCyCN) recepta esta figura de forma explícita en su Art. 1680, otorgando al fiduciario la facultad de aplicar las sumas de dinero ingresadas al patrimonio —incluso por cobros judiciales— al pago de los créditos garantizados. Respecto a otros bienes, en especial inmuebles, permite su disposición según lo pactado en el contrato o, en su defecto, de forma privada o judicial, garantizando siempre un mecanismo que procure obtener el mayor valor de mercado.
Ventajas competitivas frente a las garantías tradicionales
¿Por qué elegir el fideicomiso? Podemos destacar cinco pilares fundamentales:
1. Patrimonio autónomo (Blindaje): Es su mayor fortaleza. Los bienes fideicomitidos conforman un patrimonio separado de las esferas del fiduciante y del fiduciario. Esto impide que los acreedores particulares de ambos puedan agredir estos activos, otorgando una seguridad superior al acreedor garantizado.
2. Ejecución extrajudicial y celeridad: A diferencia de las hipotecas, que suelen exigir procesos judiciales prolongados y costosos, el fideicomiso permite una ejecución privada. El contrato define el procedimiento de venta o adjudicación, lo que se traduce en eficiencia temporal y reducción de costos operativos.
3. Versatilidad de activos: Puede constituirse sobre bienes presentes o futuros, muebles, inmuebles o inmateriales. Esta flexibilidad permite garantizar deudas con acciones, fondos de comercio o flujos de fondos futuros (securitización).
4. Mitigación de riesgos: Al estar bajo la administración de un fiduciario profesional, se minimiza la exposición a embargos externos o a la inacción del deudor.
5. Optimización del perfil crediticio: Ofrecer una garantía tan robusta mejora la calificación del deudor ante entidades financieras e inversores.
Ámbitos de aplicación y actualidad en Argentina
Bajo el marco del CCyCN, esta herramienta es hoy el motor de diversas operaciones:
- Financiamiento de Proyectos: Fundamental en infraestructura y desarrollos inmobiliarios, donde reemplaza con éxito a la hipoteca por saldo de precio.
- Garantías Corporativas y Bancarias: Utilizada para respaldar emisiones de bonos, préstamos sindicados o asegurar flujos de fondos en acuerdos comerciales complejos.
- Mercado de Capitales: Es el vehículo central para la securitización de carteras de créditos, permitiendo una liquidez inmediata mediante la emisión de títulos de deuda.
Diferencias sustanciales: Fideicomiso vs. Hipoteca
Una distinción técnica crucial radica en la concurrencia. Mientras que sobre un inmueble pueden coexistir varias hipotecas de distinto grado, el fideicomiso implica la transferencia de la propiedad a un único fiduciario. En el caso del fideicomiso de garantía, permite todo tipo de bienes (más allá de los inmuebles) y en el caso solo puede establecerse un único fideicomiso en garantía sobre un bien inmueble. No obstante, esto no impide que se estructuren otras clases de fideicomiso distintos que involucren al inmueble otorgado en garantía o que se establezcan ingresos o recursos vinculados al uso del inmueble durante su vigencia que garanticen el pago.
A diferencia de la hipoteca, el fideicomiso protege los bienes de las deudas generales del fiduciante deudor. Además, en la etapa de ejecución, la brecha es notable: pasamos de un juicio hipotecario —con sus contingencias procesales— a un procedimiento de venta privada ágil que acelera el recupero del capital.
Conclusión
El fideicomiso de garantía es una solución legal eficaz, robusta y flexible. El desafío actual reside en la profesionalización: para que la figura crezca sin abusos ni vicios contractuales, es vital contar con actores serios y expertos en la estructuración. A pesar de sus beneficios, sigue siendo una herramienta subestimada por falta de conocimiento especializado; en nuestro estudio, proyectamos que su correcta implementación será la clave para el crecimiento del crédito y la inversión en Argentina. ¿El desafió? Actores profesionales gestionando los fideicomisos de garantía que permitan hacer crecer la figura limitando casos de abusos o incumplimientos contractuales. ¿El Problema? La herramienta es poco conocida y no existen muchos actores que la estructuren correctamente.
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