Asistir a una conferencia profesional suele ser una experiencia estimulante. Aparecen ideas nuevas, se generan conversaciones interesantes y se conocen personas con las que vale la pena seguir en contacto. Se vuelve con la agenda llena y con apuntes que prometen cambios.
Sin embargo, el valor real del evento no está solo en lo que pasa durante esos días, sino en lo que se hace después. Sin seguimiento ni aplicación concreta, la mayoría de ese esfuerzo se diluye rápidamente.
A continuación, algunas prácticas simples para aprovechar el post-evento y transformar la experiencia en algo útil y sostenible en el tiempo.
1. Hacer el seguimiento
El primer error habitual es dejar pasar demasiado tiempo. En networking, el contexto importa y ese contexto se enfría rápido.
Lo recomendable es escribir dentro de los primeros 3 a 5 días. El mensaje no necesita ser largo, pero sí personalizado:
- Recordar dónde se conocieron
- Mencionar brevemente el tema de conversación
- Evitar los mensajes genéricos o automáticos
Un mensaje breve y claro suele ser suficiente para abrir la puerta a una relación profesional futura. En muchos casos, funciona mejor enviar primero un mensaje directo y luego conectar en LinkedIn, en lugar de hacerlo al revés.
2. Ordenar los contactos antes de que se pierdan
Tarjetas, notas en el celular, contactos nuevos en LinkedIn: si no se organiza al volver, gran parte de esa información se pierde.
Al volver conviene:
- Clasificar los contactos (potenciales clientes, aliados, referentes, speakers)
- Agregar una nota mínima de contexto: de qué se habló, por qué es relevante
- Centralizar todo en un solo lugar (CRM, Excel, Notion o LinkedIn)
Este paso, aunque poco glamoroso, ahorra mucho tiempo después y permite que el networking sea intencional, no improvisado.
3. Compartir lo aprendido con el equipo
Otro error frecuente es que el aprendizaje quede solo en quien viajó. Compartir lo aprendido amplifica el valor del evento.
No hace falta nada complejo:
- Un resumen corto en una reunión
- Un mail o post interno con 2 o 3 ideas relevantes
- Compartir contactos que puedan ser útiles para otras áreas
Además de ser una buena práctica de trabajo en equipo, ayuda a que el viaje se entienda como una inversión de conocimiento, no solo como una salida puntual.
4. Escribir sobre el evento, aunque no seas creador de contenido
Publicar una reflexión post-evento no es una cuestión de exposición personal, sino de orden y continuidad.
Un post puede servir para:
- Mantener vivas las conexiones
- Agradecer conversaciones o aprendizajes
- Clarificar qué ideas valieron la pena
- Posicionarte
Puede ser una tendencia observada, una idea que generó preguntas o algo que cambió la forma de ver un tema. No necesita ser largo ni elaborado.
5. Proponer encuentros uno a uno
El networking más valioso suele darse después del evento, en conversaciones más tranquilas.
Una llamada corta o un café (virtual o presencial) permite:
- Profundizar una conversación
- Explorar posibles colaboraciones
- Intercambiar miradas sin agenda comercial inmediata
6. Evaluar el evento pensando en el próximo
Por último, conviene hacer una breve retrospectiva:
- Qué valió la pena
- Qué no aportó tanto
- Qué tipo de eventos tiene sentido repetir
Esta evaluación ayuda a elegir mejor en el futuro, estrategizar la próxima participación y a maximizar el tiempo y los recursos invertidos.
Para cerrar
Ir a una conferencia abre puertas. El seguimiento, la aplicación de lo aprendido y el cuidado de las relaciones son lo que permite que esas puertas sigan abiertas
Opinión
opinión
ver todosBullo Abogados
elDial.com





















































































































