Soy Verónica Laymuns, chilena, tengo 46 años y actualmente soy socia de Xtrategia en Chile. Vengo de un mundo creativo y comercial: estudié Arte, trabajé durante años en ilustración, tecnología y desarrollo de negocios, y más tarde fundé mi propia empresa. Llegué al mundo legal desde otro lugar, y eso me permitió mirarlo con distancia y curiosidad. Hoy trabajo en marketing legal desde una lógica estratégica —más cercana a la market architecture que al marketing tradicional— enfocada en traducir complejidad, construir confianza y conectar el valor jurídico con los problemas reales que los clientes necesitan resolver.
Tenés más de una carrera, ¿por qué elegiste estudiar Derecho?
En realidad, no elegí estudiar Derecho. Llegué al mundo legal desde otro lugar y bastante después. Estudié Arte porque siempre me interesó entender cómo las personas miran, sienten y toman decisiones. Con el tiempo trabajé en áreas comerciales, tecnología y emprendimiento, y ahí entendí algo clave: más allá de la industria, las personas buscan resolver problemas complejos y reducir incertidumbre. El mundo legal me atrapó justamente por eso. Es un espacio donde confluyen negocio, riesgo, personas y decisiones de alto impacto, y donde mi mirada —más transversal y estratégica— encontró mucho sentido.
¿Qué virtud personal valorás especialmente en vos?
La curiosidad. No como algo abstracto, sino como una forma concreta de trabajar. Me interesa entender cómo funcionan las cosas, por qué las personas toman ciertas decisiones y qué hay detrás de los problemas que aparecen en la superficie. Esa curiosidad es la que me ha permitido moverme entre mundos distintos, aprender rápido y conectar disciplinas que, a primera vista, no siempre dialogan entre sí.
¿Qué superpoder pensás que tenés o te gustaría tener? ¿Por qué?
La capacidad de leer contextos y conectar puntos. Ver patrones, entender rápido qué está pasando y traducir eso en algo claro y accionable. En el mundo legal —donde hay mucha complejidad y ruido— ese ejercicio de ordenar, priorizar y dar sentido hace una gran diferencia.
¿Qué te gustaría hacer en el futuro que hoy todavía no pudiste?
Seguir ganando libertad para elegir proyectos, más que hacer algo completamente distinto. Me interesa trabajar cada vez más en desafíos que me obliguen a pensar, que crucen disciplinas y que tengan impacto real. No se trata de cambiar lo que hago hoy, sino de profundizarlo: elegir con más intención, más criterio y más espacio para aportar valor donde realmente haga sentido.
¿Tenés un talento oculto que pocos conocen?
Tengo muy entrenado el ojo visual. Viene de haber estudiado arte y de muchos años trabajando con imagen, composición y detalle. Aunque hoy no ilustre libros infantiles, esa formación sigue muy presente: me ayuda a leer marcas, mensajes y estructuras con rapidez, y a detectar cuando algo “no cierra” antes de poder explicarlo del todo.
¿Qué te ayuda a mantener los pies en la tierra?
El hacer. Estar involucrada en proyectos reales, con decisiones concretas y consecuencias visibles. Haber emprendido, haber trabajado en contextos muy distintos y haber construido cosas desde cero me recuerda constantemente que las ideas solo valen cuando se llevan a la práctica.
¿Qué te da confianza en vos?
Me da confianza saber que puedo aprender lo que no sé. Haber cambiado de rubros, haber trabajado en contextos distintos y haber llegado a un mundo tan específico como el legal desde afuera me confirmó que la adaptación y el criterio pesan más que el conocimiento cerrado. Esa certeza —la de poder entender, ordenar y aportar— es la base de mi seguridad.
¿Qué libro, película o serie recomendarías sin dudar?
Recomendaría Succession. Más allá de lo bien escrita y actuada que está, me interesa porque muestra con crudeza cómo operan el poder, el ego y la toma de decisiones bajo presión. Habla de estrategia, de relaciones y de confianza —o de su ausencia— sin edulcorar nada.
¿Qué música suele acompañarte en tu rutina?
Tengo un gusto bien ecléctico. Escucho muchos géneros distintos y voy cambiando según el momento. Me gusta harto el hip-hop clásico, pero en general prefiero la música animada, la que tiene ritmo y energía. En mi Spotify conviven sin problema C. Tangana, Radiohead y hasta Bad Bunny. No soy muy purista: uso la música más como compañía y estímulo que como algo rígido.
¿Qué artista, personaje o referente cultural te inspira?
Me resultan interesantes las personas que no se quedan en una sola etiqueta. C. Tangana, por ejemplo, partió desde la música, pero cruza el teatro en sus shows y hoy está explorando el cine. Más que el género, me interesa esa lógica de usar un lenguaje como punto de partida y expandirlo, sin quedarse cómodo en un solo formato.
¿Tenés alguna frase o lema que te represente?
Va cambiando con los años, pero últimamente hay una que uso mucho para recordarme dónde estoy parada: “These are the good days”. Me ayuda a bajar el ruido y a no vivir todo siempre en clave de urgencia o de próximo objetivo.
¿Qué hacés para desconectarte o recargar energías?
Mover el cuerpo es clave para mí. Hacer ejercicio, caminar, ir al mar cuando puedo. No es nada muy elaborado, pero me ayuda a bajar el ruido y a ordenar la cabeza. Hay una frase de Isak Dinesen que siempre me hace sentido —“The cure for anything is salt water: sweat, tears, or the sea”— porque resume bien esa idea de volver a lo básico.
¿Qué te emociona y qué te da orgullo?
Me emocionan las cosas simples y lindas: la naturaleza, el mar, las conversaciones que conectan de verdad, el tiempo con mi familia y con la gente que quiero. Y me da orgullo haber construido un camino propio, no lineal, tomando decisiones que muchas veces implicaron partir de nuevo, pero siempre con la sensación de estar avanzando con coherencia.
¿Qué dispositivo o app usás más y por qué?
Uso mucho Notion. Me sirve para ordenar ideas, proyectos y pensamientos que, de otro modo, quedarían dispersos. No lo uso solo como herramienta de trabajo, sino como un espacio para pensar mejor.
¿Cómo te llevás con la inteligencia artificial?
Me encanta. La uso cotidianamente y me resulta fascinante. Por supuesto tengo aprensiones —creo que como todo el mundo—, pero me impresiona cómo en tan poco tiempo nos ha abierto la cabeza y nos ha obligado a repensar muchas cosas. Más que miedo, me genera curiosidad y entusiasmo ver hasta dónde podemos llegar.
¿Qué hábito digital no podés soltar (aunque te gustaría)?
Instagram. Entro sin darme cuenta y puedo pasar más tiempo del que me gustaría scrolleando. A veces es pura distracción, otras veces encuentro cosas que me inspiran, pero claramente es un hábito que cuesta soltar.
¿Qué cosas o actividades te conectan con tu creatividad?
Cambiar de entorno. Caminar, viajar, observar con atención lo que me rodea. Leer cosas que no tienen relación directa con mi trabajo y conversar con personas de mundos distintos. Ahí es donde aparecen ideas nuevas, sin forzarlas.
¿Qué aprendiste haciendo algo que parecía “fuera de tu mundo”?
Que abrirse a cosas distintas realmente te abre la cabeza. Uno se da cuenta de que las diferencias muchas veces son más aparentes que reales y que, al final, las personas somos mucho más parecidas de lo que creemos. Esa experiencia te vuelve más flexible y más empática.
¿Qué pregunta te gustaría que te hagan más seguido?
"¿Quieres irte de viaje?"
No siempre es literal, pero me gusta todo lo que implica: cambiar de contexto, moverse, mirar las cosas desde otro lugar y salir un rato de la rutina.
¿Cuál sería el título de tu autobiografía?
Volverme yo misma.
Encuentro esta pregunta muy difícil, porque creo que uno no se define de una vez y para siempre. Con el tiempo, más que transformarse en otra cosa, siento que las personas vamos sacándonos capas y volviéndonos cada vez más quienes realmente somos. En ese proceso estoy.
Artículos
Guyer & Regules
opinión
ver todoselDial.com
Cassagne Abogados





















































































































