Aplicando principios de gestión a la abogacía. Lean Management. (Parte I)

Por Adrián Lerer*

 

Quizá porque suene raro, o porque los abogados nos resistimos siempre a considerar la Abogacía un “oficio”, tan noble y digno como cualquier otro, con las obvias connotaciones profesionales, o simplemente por,  no formar parte del modelo mental de la enseñanza del derecho, o por todo eso junto, los abogados podemos pasar por la vida profesional sin acercarnos a la inmensa cantidad de aportes conceptuales que por suerte existen en cuanto a cómo organizar el trabajo y mejorar su calidad en forma permanente, generando eficiencias tanto para los clientes (internos y externos) como para nosotros mismos, nuestras áreas legales en las empresas o en los estudios jurídicos propios.

 

Comenzaré con un concepto que se desarrolló en la industria automotriz, originariamente en Toyota (Japón) y con el tiempo se difundió geográfica e intersectorialmente.

 

Lean Management. Una breve aproximación inicial.

 

Lean (“esbelto”) es un sistema conceptual, tanto de organización, producción y también un nuevo modelo de negocio que busca dar resultados optimizados tanto a los clientes, cómo también a empleados, accionistas y demás partes interesadas. El foco inicial apunta a entregar lo que quieren los clientes sin demoras, ni problemas ni errores. Pero ese objetivo externo produce un efecto reflejo en la optimización de los recursos internos, usando con mayor eficiencia todos los recursos que están al alcance y reduciendo costos.

 

Las claves: Basura cero”, “Que todo fluya.

 

Lo que recibe el cliente es una “solución”construída por toda la organización. Tomando cada “producto”como algo que debe fluir sin trabas de punta a punta del “Tubo Productivo”, sin pedidas ni fisuras, saltan a la vista muchísimas oportunidades de dinamizar ese fluir quitando pasos o procedimientos que no aportan valor, y adecuando el pulso de ese flujo a lo que los clientes piden.

 

Estos principios, cuyo origen fue industrial, pueden aplicarse perfectamente a los trabajos de servicios como los legales y paralegales.

 

Desde ya, para implementarlo el primer paso es la descripción de las tareas como flujos con principio y fin. Y a partir de allí, resaltar los obstáculos y las tareas innecesarias para proponer su remoción que lleve a la mejora una y otra vez (mejora continua), siempre en un marco de respeto hacia el trabajo de cada integrante del equipo.  

 

¿Se animan a probar?  Les aseguro que los resultados no tardan en observarse. 

 

*Lerer Consultora. Abogado UBA. Master en Dirección de Empresas-  IAE Universidad Austral

 

 

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